Hay cenas que empiezan mucho antes de sentarse a la mesa.
Empiezan cuando todavía no hay copas servidas, cuando la mesa está por montar y cuando los fuegos aún están apagados.
Para nosotros, ahí empieza realmente la experiencia.cenas y experiencias
En esta ocasión nos encargamos de preparar una cena completa en la villa, cuidando cada parte de la noche para que los anfitriones pudieran olvidarse de todo y disfrutar junto a sus invitados.
Comenzamos con una selección de aperitivos fríos y calientes elegidos para la ocasión. Preparamos la mesa, incorporamos centros con fruta fresca y seleccionamos los vinos que acompañarían la cena. Hay cenas que empiezan mucho antes de sentarse a la mesa.
Mientras llegaban los invitados y empezaban las primeras conversaciones, encendimos los fuegos.
Dos paellas diferentes, elegidas según los gustos de los comensales, se cocinaron allí mismo, delante de todos. Ese momento en el que el fuego empieza a trabajar, aparecen los primeros aromas y la gente se acerca a mirar sigue siendo una de las partes que más nos gusta de cada servicio.

Porque la paella es importante, pero no es lo único.
También lo son los tiempos, la mesa, el vino, los aperitivos, los pequeños detalles y conseguir que todo ocurra con naturalidad.
Y después de las paellas, un final muy nuestro: un postre mallorquín para cerrar la noche.
Eso es lo que buscamos cuando preparamos una cena así.
Que el cliente no tenga que pensar en servir, recoger, organizar o estar pendiente de la cocina. Que pueda sentarse a su propia mesa, levantar la copa y disfrutar como uno más.
Porque, al final, las mejores cenas empiezan mucho antes de sentarse a la mesa.
Y nosotros estamos allí desde ese primer momento.




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